Hay un momento en la vida de todo humano perruno en el que presencia el fenómeno: tu perro corre en círculos como si fuera parte de un ritual ancestral, con ojos brillosos y la lengua afuera. Es gracioso, sí. Pero después de la quinta vuelta, te preguntás: ¿esto es normal o está intentando abrir un portal a otra dimensión? Tranquilo, vamos por partes.
En muchos casos, correr en círculos es totalmente normal. Es una forma de liberar energía, jugar o simplemente expresar alegría. Algunos lo hacen después del baño, antes del paseo o cuando ven a su humano favorito volver a casa. Es lo que los veterinarios llaman “zoomies” o “explosiones de energía frenética” (sí, es un término real). Básicamente: tu perro se emociona tanto que no le da el cuerpo para procesarlo.
Ahora bien, si los giros son excesivos, muy frecuentes o compulsivos, podríamos estar ante otra historia. Algunas conductas circulares pueden estar relacionadas con problemas médicos o conductuales, como infecciones de oído, trastornos neurológicos, estrés o incluso aburrimiento extremo. Si tu perro gira como trompo sin estímulo aparente y parece desconectado, no lo dejes pasar por alto.
Un ejemplo curioso: Lola, una bulldog francesa, hacía círculos constantes solo en un sentido. Tras una consulta veterinaria, descubrieron que tenía una leve otitis que afectaba su equilibrio. Con tratamiento, volvió a sus giros ocasionales, pero ya con estilo más libre y menos obsesivo. Moral de la historia: el chiste deja de ser gracioso cuando se repite sin parar.
También hay razas más propensas a los giros. Los terriers, border collies y otras razas activas pueden desarrollar este comportamiento por exceso de energía mal canalizada. En esos casos, aumentar la estimulación física y mental (paseos, juguetes interactivos, juegos de olfato) suele ayudar a reducir los círculos sin sentido. A veces, lo que necesitan no es un exorcismo, sino una buena caminata.
Así que si tu perro corre en círculos como loco, reíte con él… pero observá. Si lo hace de vez en cuando con cara de felicidad, todo bien. Pero si se convierte en rutina o lo ves inquieto, confundido o molesto, una consulta al vet puede aclarar el panorama. Porque sí, tu perro puede ser un torbellino adorable, pero no está de más asegurarse de que no haya nada girando más de la cuenta.
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