Si tienes gato, sabes que tu cuerpo dejó de pertenecerte hace tiempo. Te sientas… gato encima. Te acuestas… gato encima. Intentas moverte… buena suerte. Pero más allá de la ternura (y la leve parálisis nocturna), desde la ciencia veterinaria y la etología felina, dormir sobre su humano tiene explicaciones muy claras y fascinantes.
La primera razón es la temperatura. Los gatos tienen una temperatura corporal ligeramente más alta que la nuestra y aman el calor. Científicamente, buscan superficies tibias para conservar energía, ya que dormir es una actividad metabólicamente estratégica. Tu pecho, tu abdomen o tus piernas funcionan como una estufa biológica estable y segura. Básicamente, eres su manta eléctrica favorita.
La segunda explicación es la seguridad. Aunque los gatos domésticos parezcan confiados, conservan instintos de presa y depredador. Dormir es un momento de vulnerabilidad, y elegir dormir sobre ti indica confianza absoluta. Desde la etología, cuando un gato se coloca en una posición elevada (como sobre tu torso) mantiene mejor control del entorno. En su lógica felina, tú eres territorio seguro con vigilancia incluida.
También influye el vínculo afectivo. Estudios sobre el apego humano-felino demuestran que muchos gatos desarrollan lazos similares a los que un niño desarrolla con su figura de referencia. Dormir encima fortalece ese vínculo porque libera oxitocina tanto en el humano como en el gato. Sí, tu gato podría estar activando tu hormona del amor mientras ronronea sobre tus costillas.
El ronroneo también tiene un componente fisiológico interesante. Las vibraciones entre 25 y 150 Hz se asocian a efectos calmantes y hasta regenerativos en tejidos. Cuando tu gato duerme sobre ti y ronronea, está en un estado de máxima relajación. Y al hacerlo encima de tu cuerpo, puede estar regulando su propio estrés mientras comparte ese momento contigo.
Otra razón más práctica es el olor. Los gatos se orientan muchísimo por el olfato. Tu aroma representa estabilidad, rutina y pertenencia. Dormir sobre ti es una forma de reforzar ese vínculo químico. Además, al hacerlo, también te marca con sus feromonas faciales, en un gesto sutil de “eres parte de mi grupo”.
En suma, cuando tu gato duerme encima de ti no está invadiendo tu espacio… está eligiéndote como su lugar favorito del mundo. Busca calor, seguridad, apego y calma. Así que la próxima vez que no puedas moverte porque tienes un felino encima, recuerda: no eres prisionero… eres elegido.
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